
Están los que llevan amuletos
los que hacen promesas,
los que imploran mirando al cielo...
y están las que siguen bailando
cuando les tiemblan las piernas;
las que siguen luchando
cuando todo parece perdido,
como si cada vez fuera la ultima,
convencidas de que la vida misma
gira sobre un escenario.
Sufren... pero no se quejan
porque saben que el dolor pasa
que el sudor seca
que el cansancio termina...
pero hay algo que nunca desaparecerá:
la satisfacción de haberlo logrado.
en sus cuerpos hay la misma cantidad de sangre
lo que los hace diferentes es su espíritu,
la determinación de alcanzar la cima,
una cima a la que no se llega
superando a los demás
sino superándose a una misma
y brindando un pedacito de alma
cada vez que nos subimos a un escenario...
abriéndole el corazón a quienes nos apoyan
con sus aplausos
y más que nada
compartiendo el amor por la danza...
para así lograr un sueño...
aprender a volar...
Anónimo